en verano, dos miradas tiernas pero penetrantes al mismo tiempo, se cruzaron como dos mariposas blancas cortejandose al compás del viento soplando suavemente. Una mirada con más interés en la otra, pero tanta fue su fuerza que despertó el interes de la otra y así llegandose a corresponder armoniosamente con la misma intensidad.
El tiempo pasó volando en cortejos dulces, excitantes y placenteros para ambos, hasta que una vez seguro de las cosas, comenzó un juego inocente por fuera, pero terminando en la intención de adentro que eran abrazos y miradas con mensajes pasionales, comprendiendo eso se dió el paso final de uno, que fue un beso. El beso más puro y sincero que hayan podido sentir, seguido de unas miradas profundas indicándose que ésto no era más un sueño y que era la total realidad, haciendo que el placer de vivirlo fuera más intenso con otro beso afirmando esa realidad.
Esas dos miradas, dos personas, nunca habían sido tan felices en toda su vida porque estaban experimentando sensaciones nuevas que siempre quisieron sentir, la curiosidad de algo que nunca habían vivido porfín realizada, y así pasó el tiempo, disfrutando cada momento.
Algo que siempre pasaba entre estas dos personas era que, antes de verse, siempre se les cruzaba una mariposa blanca. Yendo por el parque, cruzando la pista, saliendo de casa o centro de estudio, caminando por la calle o incluso cuando los planes no eran precisos, la mariposa blanca daba una señal de alivio o seguridad que definitivamente se verían, se convirtió en algo simbólico.El tiempo nunca se detiene, arrasando con todo a su paso, cambiando cosas ya sea para bien o mal. En éste caso no creo haya sido para bien y tampoco sé si para mal. En el transcurso de éste fueron apareciendo nuevas miradas, pero estas eran sospechosas, frias y calculadoras que, teniendo poder sobre ellos se involucraron entre los protagonistas de esta historia alejándolos forzadamente haciendo que entre el miedo, rencor y desesperanza. Es cierto que había miedo en los dos, pero resistencia en uno. La tragedia aquí fue que al comienzo los alejaron sin sus consentimientos, pero pasado el tiempo ya había ''permiso'' en uno de ellos, había cambiado el modo de ver y sentir.
Siguió el temible tiempo sin detenerse hasta un momento en donde las miradas frias (desde ahora las llamaremos personas) dejaron un poco de lado el tema y dejaron respirar un poco más a estos dos, hasta llegado un momento donde los protagonistas podían verse (claro, todo a escondidas), pero ya había una diferencia en uno de ellos, porque miraba, hablaba, actuaba y pensaba diferente sin mucho interés en el tema.
Qué habrá pasado en ese tiempo de ausencia forzada para que se deje de lado todo lo hermoso de la época de la mariposa blanca? El que aún ponía recistencia y ''luchaba'' por no cambiar, al ver eso el miedo invadió su persona e hizo todo lo posible por recuperar a la pareja ''perdida''. Lamentablemente todo fue en vano, no se podía hacer nada ya y lo peor es que la impotencia empezaba a nacer volviendose más intensa a cada intento que había por recuperar.
Todo estaba perdido, uno sin el otro ya no contaba, era algo incompleto y vacio. Todo tibio un tiempo transformándose en algo frio hasta congelarse, y prefiero pensar que todo está congelado mas no evaporado, pero llegando al tiempo de separarse tal vez para siempre.
Asi termina esta historia, parecida a la de los Capuletos y Montescos, algún verano fueron tan felices, algún tiempo compartieron todo terminando en caminos forzadamente separados, muriendo el amor, cada uno en su rumbo, yo espero algún día esos caminos se cruzen nuevamente.
...Aún sigo presenciando el cruce de las mariposas blancas, pero al parecer ya perdieron su esencia simbólica.
...Dedicado a esa persona que también notaba las mariposas blancas
Canción: Our Last Summer
Musical: Mamma Mia
Musical: Mamma Mia
